DESARROLLO PSICOMOTOR DEL NIÑO DE 0 A 6 AÑOS


Los docentes deben estar conscientes que los niños y jóvenes son individuos con características físicas sociales, psicológicas, intelectuales únicas, y que para proporcionarles las herramientas pedagógicas que respondan a sus intereses y necesidades, es necesario conocer sus características de desarrollo en la etapa en la que se encuentran.
Gessell (2000), menciona que el cuerpo del niño crece, se transforma, además su conducta evoluciona, señala que adquiere su pensamiento por el mismo camino que adquiere su cuerpo, esto se da a través de proceso de desarrollo. Le da gran importancia al sistema nervioso, el cual a través de cómo se va modificando por la acción del crecimiento, trae consigo que la conducta se diferencie y cambie. Por lo que para este autor el desarrollo es un proceso de moldeamiento.
Mucho se ha hablado también de que no podemos generalizar y que estas características de desarrollo nos permiten tener un referente, que nos indique cuando alguna conducta que realice el niño, no sea la adecuada de acuerdo a su edad cronológica. Sin embargo también es necesario recordar que los niños se desarrollan con un ritmo diferente, dependiendo de algunos factores como la herencia, alimentación, raza, estimulación, relaciones afectivas, entre algunos aspectos más.
Desde el punto de vista motor Berruezo (2002) retoma a Gallahue quien menciona que en líneas generales, el desarrollo parte de los reflejos, en donde se produce una movilidad descontrolada y sobre todo una amplia capacitación sensorial de información.
De la impulsividad se pasa a la ejecución de movimientos rudimentarios, se inicia el control. Se produce a continuación la adquisición de habilidades motrices básicas como la marcha, la carrera, el salto, el lanzamiento, etc. Ello dará lugar al desarrollo de habilidades motrices específicas, a una motricidad fina, donde existe el control motor y la inhibición voluntaria.
Respecto a al período de los reflejos, Piaget (1964), menciona que la vida mental se reduce al ejercicio de aparatos reflejos, es decir, de coordinaciones sensoriales y motrices montadas de forma absolutamente hereditaria.
Los reflejos son un dato muy significativo en los primeros meses de vida de un niño, ya que la falta de ellos, o su perseverancia cuando es el momento de que desaparezcan, son un signo que permite detectar que hay una situación de riesgo y que debe de atenderse desde el momento en que se observe, ya que el pensar que con el tiempo puede mejorar y esperar a que ocurra puede ocasionar un problema mayor. (Tabla 1.)
Tabla 1. Ejemplos de los reflejos de los lactantes.
Reflejo
Descripción
Función
Parpadeo
El lactante cierra los ojos ante la luz brillante o ante ruidos cercanos a ellos.
Proteger al lactante contra estimulación fuerte.
De búsqueda
Voltea la cabeza hacia la fuente de estimulación cuando se le da un golpecito en la mejilla cerca de la boca.
Le ayuda al niño a entrar el pezón.
De moro
El niño trata de asirse a algo cuando se sobresalta.
Puede haberle ayudado a los animales ancestros a asirse a la madre.
Palmar
(de prensión)
Asimiento espontáneo cuando se coloca un objeto entre las palmas de las manos.
Prepara al niño para la presión voluntaria.
De marcha
El niño levanta un pie después de otro cuando se le sostiene para permitir que un pie toque la superficie plana.
Prepara al niño para la marcha voluntaria.
Reflejo de
Babinski
Los dedos de los pies se extienden hacia fuera si se da un golpecito en la planta del pie.
Desconocida.
Meece Judith. (2000). Desarrollo del niño y del adolescente. Compendio para educadores. SEP. México.
Pierre Vayer (1971), menciona las siguientes leyes de desarrollo que han surgido a través de la observación de los niños.
Señala que el desarrollo tendrá un ritmo variable de acuerdo a cada individuo pero que sin embargo la sucesión de los elementos nuevos siempre es el mismo, además existen ciertos comportamientos que surgen sin que sea necesario que se enseñen, es por la propia naturaleza humana.
Vayer indica que el desarrollo se encuentra asociado a la maduración del sistema nervioso, siguiendo dos leyes psicofisiológicas, que son válidas antes y después del nacimiento:
  • Ø Ley céfalocaudal:
El desarrollo se extiende a través del cuerpo desde la cabeza a los pies, es decir, que los progresos en las estructuras y las funciones empiezan en la región de la cabeza extendiéndose luego al tronco para finalizar en las piernas.
  • Ø Ley proximodistal:
El desarrollo procede de dentro a fuera a partir del eje central del cuerpo.
En el desarrollo prenatal, la cabeza y el tronco se forman antes que las piernas los brazos se van alargando progresivamente desarrollándose a continuación las manos y los dedos. Funcionalmente el proceso es el mismo.
Gessell (1985) menciona que el comportamiento tiene su raíz en el cerebro y en los sistemas sensorial y motor. Comportamiento o conducta son términos adecuados para todas las reacciones del niño, sean reflejas, voluntarias, espontáneas o aprendidas. Así como el cuerpo del niño crece, su conducta evoluciona. Adquiere su pensamiento por el mismo camino que adquiere su cuerpo: a través del proceso de desarrollo.
Para que las educadoras puedan determinar que un niño presenta ciertas dificultades en relación a sus compañeros de grupo es necesario conocer cuáles son las conductas que debe realizar en la edad cronológica que se encuentra.
Esto también le permitirá actuar pedagógicamente para proporcionarle al niño una estimulación adecuada que le permita lograr las conductas esperadas. Algunas características del desarrollo psicomotor del niño de cero a seis años se muestran a continuación (Tabla 2).
Tabla 2. Secuencia del desarrollo de las habilidades motoras.
Edad
Descripción de las habilidades
Del nacimiento a los seis meses
  • Muestra muchos reflejos.
  • Alcanza los objetos.
  • Rodando se voltea con la espalda abajo.
  • Sostiene erguida la cabeza cuando está acostado sobre el estómago.
De 6 a 12 meses
  • Muestra menos reflejos.
  • Se sienta.
  • Se arrastra y gatea.
  • Se sostiene agarrándose de objetos.
  • Aparece el reflejo de pinzas.
De 12 a 18 meses
  • Comienza a caminar.
  • Sube escaleras.
De 18 a 24 meses
  • Comienza a correr.
  • Muestra preferencia por una mano.
  • Voltea las páginas una a la vez.
  • Puede apilar de 4 a 6 bloques.
  • Adquiere el control sobre la evaluación.
De 24 a 36 meses
  • Brinca.
  • Comienza a andar en bicicleta.
  • Puede patear un balón hacia adelante.
  • Puede arrojar una pelota con las dos manos.
De 3 a 4 años
  • Adquiere control sobre la micción.
  • Domina la carrera.
  • Sube escaleras alternando los pasos.
  • Puede abotonarse ropa con ojales grandes.
  • Puede atrapar un balón grande.
  • Sostiene el lápiz entre el pulgar y los dos primeros dedos.
De 4 a 5 años
  • Se viste sin ayuda.
  • Baja las escaleras alternando los pasos.
  • Puede galopar.
  • Puede cortar en línea recta con tijeras.
  • Puede ensartar cuentas, pero no la aguja.
De 5 a 6 años
  • Puede abotonarse ojales pequeños.
  • Puede saltar de 8 a 10 pasos sobre una pierna.
  • Puede conectar el cierre automático en un abrigo.
  • Podría ser capaz de atarse las agujetas.
  • Participa en juegos de pelota.
Meece Judith. (2000). Desarrollo del niño y del adolescente. Compendio para educadores. SEP. México.
Muchos son los autores que reconocen la importancia que tienen los primeros años de vida de un individuo, ya que de ellos dependerá en gran parte la formación de su personalidad y cómo se desenvuelva en su vida de adulto.
Siendo para Piaget (1964), las primeras etapas en donde los niños conquistan su entorno a través de las percepciones y los movimientos. Observando la transformación de la inteligencia que pasa de simplemente sensorio-motriz o práctica, llegándose a prolongar en el pensamiento propiamente dicho, bajo la doble influencia del lenguaje y la socialización.
Retomando los conceptos de Piaget, que menciona que en las primeras etapas el niño aprende y se desarrolla gracias a sus experiencias sensorio-motrices, pues es necesario tener presente en este sentido la importancia de la estimulación del movimiento y el Yo corporal.
El concepto del yo corporal se refiere a lo siguiente “el niño percibe el mundo exterior a través de su cuerpo a la vez que, también con su cuerpo, entra en relación con el mundo. Siendo el primer objeto que el niño percibe a su propio cuerpo: satisfacción y dolor, movilizaciones y desplazamientos, sensaciones visuales y auditivas, etc., y este cuerpo es el medio de la acción, del conocimiento y de la relación”. (Vayer, 1971, pág. 10).